quinta-feira, 18 de dezembro de 2008

Numen

Había allí una atmósfera rara; sin embargo, seguían haciendo lo que les tocaba hacer, intentando ignorar lo inevitable, que se acercaba como un animal invisible, hambriento, implacable.
Eran casi las tres de la madrugada y lo único que faltaba era encontrar el final perfecto. Protagonista y autor se levantan y caminan despacio hasta la ventana abierta. El viento anunciaba la tormenta que a lo lejos crecía oscura. “¿Te mato?”, le pregunta el creador a la criatura. “Haz lo que quieras. Total, los dos morimos aquí, ¿no es cierto?” El silencio se rompía de vez en cuando con algún relámpago. “Quisiera volar”, le dice la víctima a su asesino. “¡Vuela! Te acompaño”. El protagonista se tira, desapareciendo lentamente en la última página.






terça-feira, 16 de dezembro de 2008

Reflejos vacíos


Es muy difícil mirarse al espejo con los ojos abiertos.
La verdad reflejada asusta
y uno tarda mucho en reconocerse.
Todavía no me he acostumbrado a la imagen que veo.
Ése no soy yo
y sin embargo aún soy el que me mira ignorante de mi consciencia.
Le tiro indicios de que le falta poco tiempo,
por eso se desespera sin una aparente razón.
Siento que algo pasa, pero no sé qué es.
Me pierdo en el tiempo y en las vibraciones de mi contexto.
Quisiera poder manejar las cuerdas que me cortan el paso
y otras veces me lo dan hacia lo que no espero.
La verdad fragmentada me confunde, pero sé que es una.
Intento montar ese rompecabezas aun siendo una de sus piezas.
Las muevo sin que ése, que soy yo, se dé cuenta de lo que pasa.
Juego con su inocencia mientras se echa la culpa de lo que hago.
Lo cuido sin que lo sepa.
Si todo determinado está para ése, el que determina,
me pregunto la razón de mi existencia limitada por el deseo del que será.
Por veces nos miramos y compartimos segundos eternos de luz y sombras.
Al borde del abismo nos paramos como el bobo,
que en verdad no se para ante la caída fatal.
Me lleno de miedo al desear el fin del presente.
El futuro quiere engendrarse, pues engendrado está
y no quiero sentirlo.
Evito el dolor que anhela traspasarme y que me castiga.
Siento que se me van las fuerzas ante una mayor,
que me toma y devora despacio.
Deseo estar solo y no puedo. Necesito el veneno de la serpiente invisible,
que encarcela a los ignorantes en su vientre,
hecho de nuestros propios pensamientos.
Con él me debo curar, pero aún me toca esperar hasta que ése,
el que me mira,
esté listo para atravesar el portal que en ningún lugar está
y que en todos se encuentra fijo,
porque sólo existe el espejo,
y no los dos que por él se miran.
- Un chiste del Creador.
10/III/05

Desde el primer domingo

En el primer toque
El amor que se haría
Se veía entero
En dos miradas distintas
Tras manifestarse el verbo.
El pasado y el futuro
Se hicieron presente,
Y nada más había,
Sino flores y palabras aladas
Cruzando el mar contenido
En dos pechos abiertos.
El encaje perfecto
De dos mitades iguales
Nos hicieron probar
El sabor de ser el otro.
Tres meses de luz y amor,
En medio a dolores antiguos,
El healing de moribundas heridas
Encarceladas en almas guerreras.
Y entonces,
La paz tan anhelada.
¡Te siento!
¡Te contengo!
¡Me contienes!
Somos uno.
Un desasosiego en el pecho,
Una herida que gime,
Solitaria y fugaz.
Se mueve la tierra
En mis pensamientos,
Infinito blanco que construye
Y desintegra.
Sigo creyendo
En la loca aventura
De hallar lo nuevo
Y quitarle su esencia
Encarnándolo en un humilde código,
Mudo y triste en su no ser.
Me dejo llevar
Por los desvaríos del sueño,
Por la corta vida de un sonido,
Soplado en el agua,
Y que se hace olas
Destinadas a la paz agobiante
De mi inquietud silenciosa.

El tiempo fuera del tiempo

Tres piedras grises espejan mi agonía:
agonía de no saber que se sabe;
agonía de viento, por ser invisible;
agonía de mar encarcelado en una lágrima.
Siento en mi pecho el dolor de lo que será.
Los ciclos se repiten,
y en ellos mis imágenes ignorantes,
puras en su no ser.
Estoy agotado.
Anhelo más que conocer.
El más allá de la comprensión me atrae,
mariposa en la llama,
materia torpe.
La soledad me consume
y me llena de esperanzas fugaces.
Reflejos de luna en el agua
me cuentan verdades lejanas.
Me ahogo en la vida.
El tiempo se pierde en mi alma
eternamente efímera.

El Arcano

Me sueño.
Me pierdo y me encuentro
en los recónditos de mi inconsciente.
Siento en la piel el toque secreto de lo desconocido,
sin miedo,
sin lástima,
sin culpa.
Vivo lo que el futuro incesantemente proyecta al pasado:
mi presente inconstante
y ausente en mis recuerdos de lo que será.
Seré lo que seré porque no soy.
Soy porque nunca he sido.
Ya he sido tantos para que un día no sea nadie,
sino el vacío del todo
que me llena la caja secreta
de la luz que me ciega los ojos que no son míos.
Se rompe el velo de cristal que nos encarcela,
y nos libera del castigo que nos piensa separados.
Asciende del abismo de la tierra
la semilla del fruto prohibido.
El verbo se pronuncia...