terça-feira, 16 de dezembro de 2008

Desde el primer domingo

En el primer toque
El amor que se haría
Se veía entero
En dos miradas distintas
Tras manifestarse el verbo.
El pasado y el futuro
Se hicieron presente,
Y nada más había,
Sino flores y palabras aladas
Cruzando el mar contenido
En dos pechos abiertos.
El encaje perfecto
De dos mitades iguales
Nos hicieron probar
El sabor de ser el otro.
Tres meses de luz y amor,
En medio a dolores antiguos,
El healing de moribundas heridas
Encarceladas en almas guerreras.
Y entonces,
La paz tan anhelada.
¡Te siento!
¡Te contengo!
¡Me contienes!
Somos uno.

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